in extrema hora

literatura

La sangre del mes que viene

Escrito por extremahora 28-11-2007 en General. Comentarios (0)
Durante el reinado del buen rey Herodes vive en el áspero pueblo de Nazaret una mujer llamada María, casada con un carpintero afable, José.
 
Una magnífica mañana de primavera, el arcángel Gabriel visita a la mujer y le dice "Dios te ha concedido su gracia, Maria; el Señor es contigo".
 
Las palabras del alado la aturden. ¿Por qué saluda con tanto protocolo? El arcángel habla. "Dios ha decidido que tendrás un hijo, le llamarás Jesús".
 
A María le cuesta entender qué quiere decir y por eso el arcángel se lo repite: "No tengas miedo, María. Dios te ha concedido la gracia de un hijo, le llamarás Jesús".
 
Pero María se niega en redondo. "¿Cómo que no?", se desconcierta el arcángel. María no se echa atrás: "Ni hablar. No estoy de acuerdo. No tendré ese hijo".

Aquel indio bajito

Escrito por extremahora 08-11-2007 en General. Comentarios (0)

¡Hay que joderse con los escritores! -Se rió abiertamente-. Así que lo que andaba buscando era un héroe. Y ese héroe soy yo, ¿no? ¡Hay que joderse! ¿Pero no habíamos quedado en que era usted pacifista? ¿Pues sabe una cosa? En la paz no hay héroes, salvo quizás aquel indio bajito que siempre andaba por ahí medio en pelotas... Y ni siquiera él era un héroe, o sólo lo fue cuando lo mataron. Los héroes sólo son héroes cuando se mueren o los matan. Y los héroes de verdad nacen en la guerra o mueren en la guerra. No hay héroes vivos, joven. Todos están muertos. Muertos, muertos, muertos ...

 

Javier Cercas, Soldados de Salamina

 

Por quién doblan las campanas

Escrito por extremahora 25-10-2007 en General. Comentarios (0)

Nadie es una isla, completo en sí mismo; cada hombre es un pedazo del continente, una parte de la tierra; si el mar se lleva una porción de tierra, toda Europa queda disminuida, como si fuera un promontorio, o la casa de uno de tus amigos, o la tuya propia; la muerte de cualquier hombre me disminuye, porque estoy ligado a la humanidad; y por consiguiente, nunca hagas preguntar por quién doblan las campanas; doblan por ti.

John Donne

Scripta maner verba volat

Escrito por extremahora 19-10-2007 en General. Comentarios (2)
.. De los diversos instrumentos del hombre, el más asombroso es, sin duda, el libro. Los demás son extensiones de su cuerpo. El microscopio, el telescopio, son extensiones de su vista; el teléfono es extensión de la voz; luego tenemos el arado y la espada, extensiones de su brazo. Pero el libro es otra cosa: el libro es una extensión de la memoria y de la imaginación.
 
En César y Cleopatra de Shaw, cuando se habla de la biblioteca de Alejandría se dice que es la memoria de la humanidad. Eso es el libro y es algo más también, la imaginación. Porque, ¿qué es nuestro pasado sino una serie de sueños? ¿Qué diferencia puede haber entre recordar sueños y recordar el pasado? Esa es la función que realiza el libro ...
 
Jorge Luis Borges.

LA HORMIGA (Pavel Vodnik)

Escrito por extremahora 14-10-2007 en General. Comentarios (13)

Un día las hormigas, pueblo progresista, inventan el vegetal artificial. Es una papilla fría y con sabor a hojalata. Pero al menos las releva de la necesidad de salir fuera de los hormigueros en procura de vegetales naturales. Así se salvan del fuego, del veneno, de las nubes insecticidas. Como el número de las hormigas es una cifra que tiende constantemente a crecer, al cabo de un tiempo hay tantas hormigas bajo tierra que es preciso ampliar los hormigueros. Las galerías se expanden, se entrecruzan, terminan por confundirse en un solo Gran Hormiguero bajo la dirección de una sola Gran Hormiga. Por las dudas, las salidas al exterior son tapiadas a cal y canto. Se suceden las generaciones. Como nunca han franqueado los límites del Gran Hormiguero, incurren en el error de lógica de identificarlo con el Gran Universo. Pero cierta vez una hormiga se extravía por unos corredores en ruinas, distingue una luz lejana, unos destellos, se aproxima y descubre una boca de salida cuya clausura se ha desmoronado. Con el corazón palpitante, la hormiga sale a la superficie de la tierra. Ve una mañana. Ve un jardín. Ve tallos, hojas, yemas, brotes, pétalos, estambres, rocío. Ve una rosa amarilla. Todos sus instintos despiertan bruscamente. Se abalanza sobre las plantas y empieza a talar, a cortar y a comer. Se da un atracón. Después, relamiéndose, decide volver al Gran Hormiguero con la noticia. Busca a sus hermanas, trata de explicarles lo que ha visto, grita: "Arriba...luz...jardín...hojas...verde...flores..." Las demás hormigas no comprenden una sola palabra de aquel lenguaje delirante, creen que la hormiga ha enloquecido y la matan.