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La sangre del mes que viene

Durante el reinado del buen rey Herodes vive en el áspero pueblo de Nazaret una mujer llamada María, casada con un carpintero afable, José.
 
Una magnífica mañana de primavera, el arcángel Gabriel visita a la mujer y le dice "Dios te ha concedido su gracia, Maria; el Señor es contigo".
 
Las palabras del alado la aturden. ¿Por qué saluda con tanto protocolo? El arcángel habla. "Dios ha decidido que tendrás un hijo, le llamarás Jesús".
 
A María le cuesta entender qué quiere decir y por eso el arcángel se lo repite: "No tengas miedo, María. Dios te ha concedido la gracia de un hijo, le llamarás Jesús".
 
Pero María se niega en redondo. "¿Cómo que no?", se desconcierta el arcángel. María no se echa atrás: "Ni hablar. No estoy de acuerdo. No tendré ese hijo".
 Quim Monzó

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