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La última tentación de Cristo

 

La Última Tentación de Cristo (marzo 15, 2004)

Por: Eduardo Sánchez Villagrán

La Pasión de Cristo ha sido introducida al séptimo arte en gran cantidad de filmes elaborados por lo general en países con un arraigo muy fuerte del catolicismo. Como atractivo, la mayoría de estas producciones se concentra en acentuar la imagen divina de Jesucristo como un ser omnipotente, dichoso por redimir a la humanidad pecadora y convertirlo en figura mítica intachable. Se han creado grandes despliegues en la industria del cine como Rey de Reyes (EUA, 1961, Nicholas Ray), La Historia Más Grande Jamás Contada (EUA, 1965, George Stevens), aterrizando en obras bien logradas y más realistas El Evangelio Según San Mateo (Italia, 1964, Pier Paolo Pasolini), El Mesías (Italia, 1967, Roberto Rosselini), hasta convencionalismos abominables como Jesucristo Súper Estrella (USA, 1974, Norman Jewison), o adaptaciones televisivas al estilo Jesús de Nazaret (Italia-Gran Bretaña, 1977, Franco Zeffirelli).

En 1989 el cineasta norteamericano Martin Scorsese dio a luz una obra que se convertiría en la representación más polémica y controvertida (ofensiva para grupos religiosos intolerantes) sobre un Cristo ajeno a toda propuesta ortodoxa. La Última Tentación de Cristo, basada en la novela homónima del filósofo griego Nikos Kazantzakis, desmitifica por completo al personaje admirado por la cultura occidental, un ser que según el catolicismo, es el conducto para llegar a Dios a través de su sacrificio. Aunque este no fue el objetivo principal del director, sí logra plasmar tal afirmación, pues expone el conflicto existencial entre el hombre y Dios, el cuerpo y el espíritu, y la lucha entre padre e hijo.

Por primera vez se exhibe a un Cristo más humano, ajeno a toda versión oficialista y autorizada por la Iglesia Apostólica Romana, inmerso en un ambiente desolador, confuso, pues no logra asumir en principio con exactitud las convulsiones epilépticas que sufre, las cuales traduce como un llamado divino de Dios para una misión, pero al mismo tiempo le son ignoradas. Scorsese logra interpretar con gran acierto la escenificación del Hijo de Dios como un individuo ajeno a toda propuesta religiosa, un judío que intenta exorcizar sus demonios internos. Se plasma en la obra cinematográfica a un nazareno irreverente contra el Todo Poderoso, pues su condición humana no desea satisfacer los deseos de su creador, un Cristo no ajeno a las pasiones, los sueños y contradicciones de cualquier mortal.

 

Jesús (Willem Dafoe) de 30 años, carpintero de Nazaret, quien se dedica a fabricar cruces para castigar a los judíos rebeldes contra los romanos, enfrenta un conflicto en la dualidad de roles que pesa sobre él, sobre todo en el aspecto sexual, que es cuestionada por la prostituta María Magdalena, quien le reprocha su rechazo hacia ella desde la infancia por no amarla. Por su parte, Judas Iscariote, un zelota rebelde acusa a Jesús de complicidad con los romanos y planea matarlo, pero claudica en su intento, ya que prefiere seguirlo en su misión para verificar si será útil para la causa judía de levantamiento armado.

 

Jesucristo emprende su camino al desierto por recomendación de Juan el Bautista, donde permanece cuarenta días ayunando, invocando la señal de Dios, pero encontrando las tentaciones que Satanás le impone presentándose como serpiente, león y fuego, sin embargo, Jesús logra superar tales pruebas e inicia la predicación en Judea haciendo milagros, curando enfermos y resucitando muertos, el caso de Lázaro como el más representativo.

 

En la medida que avanza la historia se va pareciendo a lo que todos conocemos en las Sagradas Escrituras y aquí nos preguntamos ¿qué fue lo que asustó a toda una nefasta legión de grupos moralistas, instituciones religiosas ofendidas y sacerdotes que casi linchaban al director? Simplemente fue que no aceptaban la propuesta alterna de un Jesucristo con libre albedrío para escoger una vida fuera de lo que dictan los cánones eclesiásticos y satisfacer sus deseos de vida “normal”, mucho menos que asumiera una sexualidad plena.

Después de ser enjuiciado por Pilatos, azotado, arrestado y exhibido como un delincuente agitador, el Rabino es condenado a morir en la cruz. En plena crucifixión durante la agonía se le aparece “un ángel” con cuerpo de niña quien argumenta que es enviada por Dios para que su Hijo deje de sufrir y lo salve de la muerte, por lo que Jesús baja de la cruz para ser llevado a una ceremonia nupcial donde desposa a María Magdalena, para por fin amar a la mujer prohibida y procrear un vástago producto de su amor. Tiempo después Magdalena fallece y al ángel conduce a Jesús a la casa de Marta y María, hermanas de Lázaro, para que conviva con ellas pero con una premisa más, compartir con ambas mujeres su virilidad.

Ya viejo, encuentra a Pablo, quien predica la resurrección del Mesías, pero tal afirmación no es compartida por el propio Jesús, pues lo evidente no se puede negar, él sigue con vida. A punto de morir, mientas Jerusalén arde en llamas, se reencuentra con sus apóstoles, Judas le reprocha haber traicionado su misión, por lo que el nazareno se justifica mencionando la intervención del “ángel de Dios”, éste a su vez se transforma en Satanás, descubriendo que ha sido engañado, pero todo fue un posible sueño o deseo inmerso, porque lo volvemos a ver en la cruz donde exhala su último aliento.

La Última Tentación de Cristo adquiere una dimensión humanista, es una propuesta moderna para la cinematografía no por sus logros visuales o estéticos, sino por sus momentos de intenso debate teológico, considerando que la divinidad no está ligada con los conceptos humanísticos de cualquier mortal, aunque se tratase del propio Cordero de Dios quien se debate en sus emociones mortales, como resultado se muestra confundido y perdido ante su designio por cumplir la voluntad de un ser supremo.

 

Hay que considerar algunos aspectos culturales de Nikos Kazantzakis, autor de la novela, ya que sus influencias de pensamiento quedan implícitas en esta obra, considerando que es seguidor de Bergson, Nietzsche, además concibe ideas de diversas posturas religiosas como el budismo. En 1955 cuando publica La Última Tentación de Cristo, el autor utiliza tradiciones religiosas antiguas para elaborar el texto, entre ellas nombra la corriente Adopcionismo, una vertiente cristiana que se manifestó en el siglo II después de Cristo, una doctrina que sostenía la unidad de la naturaleza divina en contra de quienes establecían distinciones entre las personas de la Trinidad. Existían los Monárquicos Modalistas quienes defendían la postura de los términos Padre o Hijo como una forma de identificación del mismo Ser, pero también existían los Monárquicos Dinamistas o Adopcionistas que postulaban lo contrario, decían que Jesús era un hombre común y corriente que se convirtió en el Hijo de Dios al ser poseído de manera excepcional por el Espíritu Divino. Entendiendo que Cristo no era hijo natural de Dios, sino que fue adoptado por la misma deidad, quedando claro que la idea de un Dios encarnado se contradice y por lo tanto no existe tal transferencia divina, por lo que este Adopcionismo se ilustra en el filme.

 

Scorsese logra plasmar sus obsesiones respecto a la redención y la culpa en la narrativa fílmica, visualiza a un Cristo que descubre su condición divina de manera gradual superando sus turbaciones, pero al ser engañado por el Diablo, adopta su condición humana, renunciando a toda misión salvadora. Presenciamos la evolución del Mesías que se conduce a la inefable catarsis por medio de sus bendiciones y acciones reveladoras que lo llevarán a un solo destino: la cruz.

El realizador dijo lo siguiente previo a su obra: “Para mí se trata de un filme religioso, un estudio serio del concepto de amor y una profundización de la idea de sacrificio a partir de una obra imaginaria. Es una exploración de la persona humana de Cristo por medios puramente humanos como son la psicología y la imaginación. De la persona humana, porque su persona divina permanece inaccesible fuera de la fe, que es para mí el fin último y esencial. Quiero hacer este filme para acrecentar la fe”. (Declaraciones de Scorsese a Le Figaro, 26 de agosto, 1985).

Por supuesto que tales declaraciones no se reflejarían en los resultados finales, desde su compleja producción iniciada en 1983 no fue muy bien acogida la propuesta por ser demasiado cara, además la productora Paramount desconfiaba de los logros del realizador; se vio pospuesta hasta 1986, desaprobándose las locaciones en Jerusalén por lo que tuvo que ser rodada en Marruecos un año después, no sin antes sufrir una intensa campaña en su contra por organizaciones religiosas escandalizadas, pues la consideraban blasfema, sus prejuicios infundados llegaban al extremo argumentando una supuesta versión de un Cristo homosexual, una verdadera muestra de la ignorancia y actitud retrógrada de las ligas moralistas. Finalmente gracias a directivos de la Universal Pictures lograron sacar adelante el proyecto matizando su estructura original sin alterarse a pesar de varios cambios que se hicieron, tanto en locaciones, como en financiamiento.

Cabe resaltar que la música es digna de resaltar, son pocas las producciones que logran un equilibrio en las notas musicales, así como, la justificación interpretativa. El prolífico músico inglés Peter Gabriel logró crear una atmósfera adecuada para el momento histórico exigido; la fusión del rock con ritmos y sonidos del África islámica proyectaron el misterio de las tentaciones del Rey de los Judíos.

Por supuesto que existen más lecturas para La Última Tentación de Cristo, siempre a favor o en contra, pero no hay que olvidar que ha logrado inquietar las posturas más tradicionalistas de una Iglesia Católica caduca en su función evangelizadora, temerosa por perder el control sobre sus víctimas castradas para ejercer su poder de elección, también en su búsqueda de la libertad espiritual, enclaustradas en un dogma de fe falso que tiene como discurso la asexualidad en sus feligreses, salvo en la supuesta justificación para únicamente reproducirse y mantener la especie.

 

LA ÚLTIMA TENTACIÓN DE CRISTO
(The Last Temptation of Christ)

Dirección: Martin Scorsese; Guión: Paul Schrader, basado en la novela homónima de Nikos Kazantzakis Producción: Barbara De Fina; Fotografía: Michael Ballhaus;

Música: Peter Gabriel; Edición: Thelma Schoonmaker; Con: Willem Dafoe (Jesús de Nazareth), Harvey Keitel (Judas Iscariote), Barbara Hershey (María Magdalena), Víctor Argo (Pedro), Michael Been (Juan), Verna Bloom (María, madre de Jesús), Randy Danson (María, hermana de Lázaro), Peggy Gormley (Martha, hermana de Lázaro)

Estados Unidos, 1968 164 min.
Participaciones: Nominación al Premio Óscar a Mejor Director, Academia de Ciencias y Artes Cinematográficas de Hollywood, Estados Unidos 1989; Nominación al Premio Globos de Oro a Mejor Música Original y Mejor Actriz de Soporte (B. Hershey), Estados Unidos 1989; Nominación al Premio Razzie al Peor Actor de Soporte (H. Keitel), Estados Unidos 1989; Nominación al Premio Grammy al Mejor Soundtrack Instrumental (P. Gabriel), Estados Unidos 1990.

Comentarios

exelente pelicula

Ana la pelicula que va a poner Antena 3, es La Pasión de Crsito de Mel Gibson. En principio estaba para hoy, pero creo que al final la ponen mañana. Ya sabes, la contraprogramación, etc. Un saludo.

La pelicula la ponen creo mañana martes en Antena 3.

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